Contenido educativo de UroPanama. Actualización editorial: .
Revisión clínica y comentarios: Dr. Carlos A. Brugiati, .
Conocer al especialista y su formaciónPrimero: entender el grado, la etapa y el riesgo
El grado describe qué tan diferentes se ven las células cancerosas en comparación con las células normales. Habitualmente se expresa mediante la puntuación de Gleason y el grupo de grado ISUP.
La etapa indica la extensión de la enfermedad: si el cáncer parece estar limitado a la próstata, si alcanza tejidos cercanos o si se ha extendido a ganglios u otros órganos.
El grupo de riesgo combina información como el nivel y la evolución del PSA, el resultado de la biopsia, la puntuación de Gleason, el grupo de grado ISUP, la extensión clínica de la enfermedad y los resultados de las imágenes disponibles.
Esta clasificación ayuda a estimar el comportamiento del cáncer y a comparar las opciones de tratamiento. Un PSA elevado por sí solo no confirma la presencia de cáncer ni determina automáticamente cuál tratamiento debe utilizarse.
También deben considerarse la salud general, otras enfermedades, la expectativa de vida y las prioridades personales del paciente. La edad por sí sola no define la decisión.
Opciones según el diagnóstico y la salud general
Las opciones pueden incluir vigilancia activa, cirugía, radioterapia, terapia hormonal, otros tratamientos sistémicos o, en pacientes seleccionados, terapia focal.
En algunos escenarios se combinan diferentes estrategias o se requiere la participación de especialistas en radioterapia u oncología médica. La selección del tratamiento debe hacerse después de revisar todas las características clínicas y no únicamente el resultado de una prueba.
Vigilancia activa y espera vigilante
La vigilancia activa puede permitir que algunos pacientes con cáncer de próstata de bajo riesgo, y ciertos casos seleccionados de riesgo intermedio, eviten o posterguen tratamientos que pueden producir efectos secundarios.
No significa ignorar el cáncer. Requiere un programa definido de seguimiento que puede incluir mediciones periódicas de PSA, evaluaciones clínicas, resonancia magnética, biopsias de seguimiento y otros estudios según la evolución del caso. Si aparecen cambios relevantes, puede recomendarse iniciar tratamiento.
La espera vigilante tiene un objetivo diferente. Se utiliza principalmente cuando no se plantea un tratamiento curativo y se prioriza la vigilancia y el control de síntomas, considerando la salud general y la expectativa de vida. Vigilancia activa y espera vigilante no son conceptos intercambiables.
Cirugía y radioterapia
La prostatectomía radical es una operación que retira la próstata como parte del tratamiento del cáncer de próstata localizado en pacientes seleccionados. Puede realizarse mediante cirugía abierta, laparoscópica o asistida por robot.
La selección del abordaje depende de las características del cáncer, la anatomía, la salud general del paciente, los objetivos del tratamiento y la experiencia del equipo quirúrgico. La prostatectomía radical puede afectar la continencia urinaria y la función eréctil. El uso de un abordaje laparoscópico o asistido por robot no elimina estos riesgos.
Dependiendo del resultado definitivo de patología y de la evolución del PSA, algunos pacientes pueden necesitar tratamientos o controles adicionales.
La radioterapia utiliza radiación para tratar la enfermedad. Puede administrarse mediante radiación externa o, en determinados casos, mediante braquiterapia. Entre sus posibles efectos se encuentran molestias urinarias, intestinales y alteraciones de la función sexual. En algunos pacientes puede combinarse con terapia hormonal.
La comparación entre cirugía y radioterapia debe incluir sus posibles beneficios, riesgos y efectos a corto y largo plazo.
Tratamientos sistémicos
La terapia hormonal y otros medicamentos actúan sobre la enfermedad más allá de un área localizada. Su indicación depende de la etapa, el nivel de riesgo y los tratamientos recibidos previamente. En algunos casos se emplean combinaciones de medicamentos o se integran con radioterapia.
Estos tratamientos requieren seguimiento médico porque pueden producir efectos relacionados con la energía y el estado de ánimo, la función sexual, la masa muscular, el peso y el metabolismo, la salud ósea y el riesgo cardiovascular. El tipo de tratamiento y los controles necesarios se determinan individualmente.
Terapia focal
La terapia focal busca tratar un área específica de la próstata en lugar de intervenir toda la glándula.
El Dr. Carlos Brugiati ofrece evaluación para terapia focal como una de las alternativas disponibles para pacientes cuidadosamente seleccionados y estratificados, particularmente en determinados casos de cáncer de próstata localizado de bajo riesgo.
La posibilidad de utilizarla depende de la ubicación y extensión de la lesión, el grupo de grado, los resultados de la biopsia, las imágenes disponibles, el nivel de PSA, la presencia o ausencia de enfermedad en otras áreas de la próstata y las prioridades y condiciones generales del paciente.
La terapia focal no es apropiada para todas las personas con cáncer de próstata y no debe presentarse como una alternativa rutinaria equivalente a cirugía o radioterapia en todos los escenarios.
Antes de considerarla deben explicarse las opciones estándar disponibles, las limitaciones de la evidencia a largo plazo, la posibilidad de que exista o aparezca enfermedad en otra parte de la próstata, la necesidad de controles posteriores y la posibilidad de requerir biopsias, imágenes o tratamientos adicionales.
Qué información llevar a la evaluación
Para aprovechar mejor la consulta, lleve o tenga disponible toda la información médica y los resultados relacionados con su diagnóstico, incluyendo resultados de PSA con sus respectivas fechas, el informe completo de la biopsia, el informe y los archivos de la resonancia magnética y tomografías u otros estudios de extensión, si se realizaron.
Incluya informes de patología, estudios anteriores relacionados con la próstata, una lista de medicamentos y suplementos, información sobre otras enfermedades, antecedentes familiares relevantes y recomendaciones médicas recibidas previamente.
No es necesario asumir que todos los estudios deben repetirse. Después de revisar la información disponible, el especialista puede determinar si hace falta una revisión de patología, nuevas imágenes u otras pruebas.
Preguntas para salir con un plan claro
Puede preguntar cuál es su grupo de riesgo, qué resultados sustentan esa clasificación, si el cáncer parece estar limitado a la próstata, si necesita tratamiento inmediato y qué alternativas pueden ser razonables en su caso.
También conviene preguntar por los beneficios y riesgos de cada opción, cómo puede afectar cada alternativa la continencia y la función sexual, si puede ser candidato para vigilancia activa, cirugía laparoscópica o asistida por robot, o terapia focal.
Aclare qué controles necesitará después del tratamiento y cuánto tiempo tiene para tomar una decisión. El objetivo es comprender el diagnóstico, las alternativas disponibles y los próximos pasos.
Fuentes médicas consultadas

