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Revisión clínica y comentarios: Dr. Carlos A. Brugiati, .
Conocer al especialista y su formación¿Qué significa encontrar una masa renal?
Una masa renal puede identificarse mediante una ecografía, tomografía o resonancia realizada por síntomas, seguimiento médico o incluso por otro motivo. La lesión puede ser sólida o contener líquido. Algunas masas renales son benignas y otras pueden ser malignas.
El tamaño por sí solo no permite establecer el diagnóstico ni determinar el tratamiento. Durante la evaluación se consideran el tamaño y la apariencia de la lesión, su ubicación dentro del riñón, su relación con los vasos sanguíneos y las vías urinarias, la posible extensión fuera del riñón y los cambios observados frente a estudios anteriores.
También se revisan la función de ambos riñones, la presencia de otras enfermedades y la salud general del paciente. Un informe escrito es importante, pero no sustituye la revisión de las imágenes completas cuando se necesita planificar un tratamiento.
Cirugía parcial o radical: cuánto tejido se retira
La decisión entre una nefrectomía parcial y una nefrectomía radical se refiere a cuánto tejido renal debe retirarse.
El objetivo es lograr un control adecuado del tumor y, cuando resulte oncológica y técnicamente posible, conservar la mayor cantidad de tejido renal sano.
Nefrectomía parcial
La nefrectomía parcial retira la lesión y una cantidad determinada del tejido que la rodea, conservando el resto del riñón.
Se considera especialmente en tumores localizados y cuando la preservación de la función renal es importante. En los tumores T1, que están limitados al riñón y miden hasta siete centímetros, las guías clínicas recomiendan considerar la cirugía parcial cuando resulte técnicamente factible.
Sin embargo, la decisión no depende únicamente del tamaño. Una lesión pequeña ubicada cerca de vasos importantes o de la vía urinaria puede ser más compleja que una lesión de mayor tamaño situada en una zona más accesible.
Conservar tejido renal merece especial consideración cuando el paciente tiene un solo riñón, enfermedad renal previa, lesiones en ambos riñones o factores que aumentan el riesgo de deterioro de la función renal.
Entre los posibles riesgos se encuentran el sangrado, la fuga de orina, las complicaciones anestésicas y la posibilidad de que sea necesario retirar todo el riñón para completar la operación con seguridad.
Nefrectomía radical
La nefrectomía radical retira el riñón afectado y puede ser necesaria cuando no resulta apropiado o seguro conservar una parte del órgano.
La necesidad de una cirugía radical se evalúa de acuerdo con las características del tumor, su extensión, la anatomía y la función renal esperada después del procedimiento.
Una nefrectomía radical no significa automáticamente que también deban retirarse la glándula suprarrenal o los ganglios linfáticos. Esas decisiones dependen de los hallazgos y de la indicación clínica.
Cirugía abierta, laparoscópica o asistida por robot
Una nefrectomía parcial o radical puede realizarse mediante diferentes abordajes.
Cirugía abierta
El cirujano accede al riñón mediante una incisión que permite trabajar directamente sobre el área que será tratada. La cirugía abierta continúa siendo una alternativa válida cuando la ubicación o complejidad del tumor, la anatomía o la seguridad del paciente la favorecen.
Cirugía laparoscópica
La cirugía laparoscópica utiliza pequeñas incisiones, una cámara e instrumentos que el cirujano maneja directamente. Puede emplearse en procedimientos parciales o radicales cuando las características del caso lo permiten.
Cirugía asistida por robot
La cirugía asistida por robot también utiliza pequeñas incisiones. El cirujano controla los instrumentos desde una consola; el sistema no toma decisiones ni opera de manera autónoma.
El Dr. Carlos Brugiati realiza cirugía renal laparoscópica y asistida por robot, incluyendo nefrectomía parcial robótica en pacientes seleccionados.
La selección del abordaje depende de la ubicación y complejidad de la lesión, su relación con vasos sanguíneos y vías urinarias, la cantidad de tejido renal que puede conservarse, la posible extensión de la enfermedad, la anatomía, cirugías anteriores, la función renal, la salud general y la experiencia del equipo con el procedimiento.
Una incisión más pequeña no debe comprometer el control del tumor, la conservación de la función renal ni la seguridad. La cirugía robótica no garantiza mejores resultados en todos los casos; una operación laparoscópica o abierta puede ser la alternativa más apropiada.
¿Cuándo se consideran biopsia, vigilancia o ablación?
No todas las masas renales requieren cirugía inmediata. Dependiendo de las características de la lesión y del paciente, también pueden considerarse una biopsia, vigilancia activa o ablación.
Biopsia renal
La biopsia permite obtener una muestra de la lesión para analizarla. No es obligatoria antes de todas las cirugías renales. Puede resultar útil cuando su resultado tendría la capacidad de modificar la recomendación de tratamiento, por ejemplo al evaluar la vigilancia de una masa pequeña o antes de realizar determinados tratamientos de ablación.
El especialista debe explicar en cada caso la utilidad, las limitaciones y los posibles riesgos de la biopsia.
Vigilancia activa
La vigilancia activa consiste en observar la lesión mediante imágenes y controles programados, con la posibilidad de intervenir si aparecen cambios relevantes.
Puede considerarse en determinadas masas renales pequeñas, teniendo en cuenta la apariencia y el crecimiento de la lesión, la edad y la salud general, otras enfermedades, la función renal, los riesgos de una intervención y las preferencias informadas del paciente.
Vigilar una lesión no significa ignorarla. Requiere un calendario definido de controles y criterios para determinar cuándo puede ser necesario intervenir.
Ablación
La ablación busca destruir el tejido de la lesión mediante frío o calor. Puede considerarse en determinados pacientes con masas pequeñas, particularmente cuando la cirugía representa un riesgo elevado o no resulta la alternativa preferida.
Antes de una ablación normalmente debe evaluarse la necesidad de una biopsia. También deben explicarse las limitaciones del procedimiento, la posibilidad de tratamiento incompleto y el seguimiento posterior requerido.
La ablación no es intercambiable con la cirugía para todos los tumores renales. Si existen indicios de que la enfermedad se ha extendido fuera del riñón, la evaluación puede requerir otras estrategias y la participación de especialistas en oncología.
Qué información llevar a la evaluación
Lleve o tenga disponible toda la información médica relacionada con la lesión renal, incluyendo imágenes completas de tomografía o resonancia, sus informes, ecografías u otros estudios anteriores, resultados de creatinina y otros laboratorios disponibles, e informes de biopsia o patología si existen.
Incluya una lista de medicamentos y suplementos, información sobre alergias, antecedentes de cirugías, antecedentes de enfermedad renal y recomendaciones médicas recibidas previamente.
Una fotografía del informe no contiene todas las imágenes necesarias para valorar la lesión o planificar una cirugía. Durante la evaluación se determinará si la información disponible es suficiente o si se necesitan estudios adicionales.
Preguntas para comprender el plan
Antes de tomar una decisión, puede preguntar si la lesión parece estar limitada al riñón, qué características de las imágenes son relevantes, si es posible conservar parte del riñón y por qué se recomienda una nefrectomía parcial o radical.
También conviene aclarar si una biopsia podría cambiar la recomendación, si puede ser candidato para vigilancia activa o ablación, si el procedimiento puede realizarse mediante laparoscopia o cirugía robótica, cuáles son los riesgos principales y si existe la posibilidad de cambiar a cirugía abierta.
Pregunte cómo podría afectar el procedimiento la función renal y qué seguimiento necesitará después del tratamiento. El objetivo es comprender la naturaleza de la lesión, las alternativas disponibles y las razones que sustentan la recomendación.
Recuperación y seguimiento
La recuperación depende del tipo de procedimiento, del abordaje utilizado, de la salud general y de la aparición o no de complicaciones.
Antes de la cirugía deben explicarse el tiempo estimado de hospitalización, la posible necesidad de sonda o drenajes, el control del dolor, las limitaciones de actividad física y el plazo estimado para conducir o regresar al trabajo.
También deben aclararse los síntomas que requieren atención urgente, la fecha aproximada para revisar el resultado de patología, los controles de función renal y el seguimiento mediante imágenes cuando corresponda.
Los plazos se individualizan y no pueden garantizarse antes del procedimiento.
Fuentes médicas consultadas
Referencias para ampliar la información.
- EAU — cirugía parcial, abordajes y alternativas para tumores renales (en inglés) (abre en una pestaña nueva)
- EAU — evaluación de masas renales y uso de biopsia (en inglés) (abre en una pestaña nueva)
- NCI — tratamiento del cáncer de células renales, versión para pacientes (en español) (abre en una pestaña nueva)

